LA CRISIS ALIMENTARIA

   El fuerte aumento del precio de los alimentos básicos en todo el mundo ha generado una crisis global que impacta especialmente en niños y niñas, entre otros grupos vulnerables, porque fuerza a muchas familias a gastar cada vez más dinero en comprar cada vez menos alimentos y también, según UNICEF, a quitar directamente a sus hijos de la escuela para que trabajen y consigan algo más de recursos para nutrirse.

   Otro problema grave se suscitará, advirtió la agencia, si se dejan de ofrecer comidas escolares debido a la falta de recursos, ya que la única comida más o menos equilibrada que muchos niños toman es precisamente ésa.

   El Banco Mundial ha estimado que la suba de precios podría agudizar la situación de pobreza de 100 millones de personas y según el FMI pone en riesgo de morir de hambre a otras cientos de miles, en especial niños y otros grupos vulnerables.

Causas de la crisis

   La subida de precios se debe a una mezcla de elementos de oferta y de demanda, explica un informe del CRIN (Red de Información sobre los Derechos de los Niños/as), citando un análisis de Michael O'Donnell, experto en Hambre de Save the Children UK.

   La producción de alimentos se ve afectada por factores climáticos en las regiones de mayor cultivo tales como los Estados Unidos, Brasil y Australia. En los últimos dos años se han producido malas cosechas pero los niveles globales de producción alimentaria no son mucho menores que antes. De hecho en América Latina y en la mayoría de los países desarrollados, el cambio climático mejorará la producción alimentaria.

  La demanda es un factor mucho más importante a la hora de determinar el precio de los alimentos. La mayor demanda se debe a tres razones principales:

1. Mayores ingresos en la mayor parte del mundo, especialmente en China y la India. Mientras que la cantidad de alimentos consumidos varía poco (tan sólo se puede comer cierta cantidad), unos mayores ingresos normalmente dan lugar a una dieta más variada y de mejor calidad, con un mayor consumo de carne y de leche. Los animales que producen carne y leche son generalmente alimentados con cereales, con lo cual a mayor demanda de carne, mayor demanda de cereales.

2. Un enorme incremento en la demanda de productos alimenticios (maíz, azúcar, aceite de palma) para combustibles biológicos. Con un precio del petróleo que alcanza niveles récord, la producción de biocombustibles se hace comercialmente viable; además muchos gobiernos están fomentado la producción de estos combustibles por cuestiones de seguridad energética.

3. El comercio especulativo en materias primas como productos alimenticios ha crecido considerablemente, lo que también ha contribuido a subidas de precios.

   En resumen, los alimentos ya no sólo van a parar a la boca de la gente. Sino que sirven para "alimentar" a las centrales eléctricas, los coches y a un creciente número de animales. Hay más competición por la comida que está disponible.

Impacto sobre los niños

   Los precios de los alimentos se están disparando y ya no hay tanta ayuda alimenticia, precisa el CRIN. Algunas regiones estarán en mejor situación que otras, mientras que el África subsahariana y el sur de Asia se verán gravemente afectados. Unos alimentos más caros tendrán distintas consecuencias para personas distintas, pero serán los más pobres quienes más sufran y es probable que las desigualdades se agudicen.

   Esto tendrá un impacto sobre una variedad de derechos de los niños:

    Hambre: Las comidas más baratas son menos variadas y tienen menos micronutrientes lo que aumenta el riesgo de sufrir retrasos en el crecimiento; Si las familias no pueden permitirse comer suficientes calorías (aún menos alimentos variados) entonces el hambre y la desnutrición aguda se convierten en una posibilidad, pero estas son situaciones extremas y lo más probable es que primero ocurra lo siguiente.

    Salud: menos personas se podrán permitir un tratamiento donde el sistema sanitario no sea gratuito y los costes indirectos (transporte y otros) sean importantes.

    Educación: disminuyen las inscripciones y la asistencia a la escuela secundaria que es más costosa, pero también podrían disminuir las inscripciones a la escuela primaria entre las familias más pobres.

    Protección: si no se pueden recortar gastos entonces se tratará de aumentar los ingresos, y para los más pobres esto significa recurrir a actividades peligrosas y de explotación: Por ejemplo, sacando a los niños del colegio para que trabajen o recurriendo a la actividad sexual remunerada.

   Efecto final:

Mayor pobreza especialmente para aquéllos en las regiones más pobres.
Mayor desigualdad y tensiones.
Menor acceso a y uso de los servicios básicos debido a la pobreza.
 Posibilidad de crisis alimenticias que afecten sólo a una parte de la población, en zonas donde hay alimentos pero estos están fuera del alcance de la mayoría, y en zonas "no tradicionales" como las ciudades.


Derecho a la Alimentación en la CDN

   Tanto la Convención sobre los Derechos del Niño como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales establecen un derecho a la alimentación. Ambos tratados contemplan el derecho a la alimentación y, además, a una alimentación adecuada. El Pacto va incluso más allá al precisar que la alimentación debe ser nutritiva.

   El artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del Niño precisa que los Estados están obligados a tomar medidas apropiadas tales como: "Combatir las enfermedades y la malnutrición en el marco de la atención primaria de la salud mediante, entre otras cosas, la aplicación de la tecnología disponible y el suministro de alimentos nutritivos adecuados..."

   En cuanto al derecho a la salud, el mismo artículo insiste en que: "Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud..."

Fuente: CRIN


 
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