“El cambio climático y la infancia” (2007), preparado y publicado por UNICEF, es un reporte que examina los efectos del cambio climático sobre la infancia y la forma en que el Cambio Climático se ha transformado de un tema "medioambiental" en una cuestión que exige conocimientos técnicos colectivos en el desarrollo sostenible, la seguridad energética y la salud y, además, el bienestar de la infancia.
En particular, esta publicación de UNICEF ofrece a los niños y las niñas la posibilidad de expresar su opinión en las cuestiones vinculadas con el Cambio Climático y sobre la necesidad de proteger el medioambiente.
“Si bien tenemos todavía mucho que aprender sobre las consecuencias del Cambio Climático, el desarrollo económico y social no puede ser sostenible a menos que nos enfrentemos de un modo decidido a este problema, que en el futuro podría sumarse a la inseguridad que deben afrontar algunas de las personas más desprotegidas de los países vulnerables”, según Ann Veneran, directora ejecutiva de UNICEF.
Las últimas cifras actualizadas, publicadas a principios de este año, muestran un firme avance en la supervivencia infantil, lo que incluye un descenso en el número anual de fallecimientos de niños de menos de 5 años. En la escala mundial, la mortalidad infantil ha alcanzado mínimos nunca antes vistos y está por debajo de los 10 millones anuales: 9,7 millones, frente a los 13 de 1990.
La ampliación de servicios básicos como la atención primaria de la salud, los programas de nutrición y un suministro apropiado de agua y saneamiento han salvado millones de vidas jóvenes, lo que evidencia que el progreso para la infancia es posible.
Aún así, la pérdida de 9,7 millones de vidas jóvenes cada año resulta inaceptable para UNICEF, que advierte sobre la amenaza que implican decisiones con poca visión de futuro que causan un daño permanente al medio ambiente.
En 2006, los delegados infantiles en el Cuarto Foro Mundial del Agua, en Ciudad del México, desafiaron a dirigentes y encargados de formular políticas diciendo: “Nosotros, los niños y niñas del mundo, estamos dispuestos a trabajar con ustedes. ¿Están ustedes dispuestos a trabajar con nosotros?” La respuesta debe ser un “sí” rotundo, enfatiza UNICEF, porque lo que es bueno para la infancia –reducir la contaminación, salvaguardar la educación y la salud, preservar la diversidad medioambiental, proteger las fuentes de suministro de agua, aumentar el acceso a un saneamiento adecuado– también lo es para la Tierra.
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